Dos hermanas heredan un terreno en los faldeos del volcán Calbuco — bosque denso, alta humedad, napas superficiales y muy baja entrada de luz. Un lugar exigente que no solo condiciona el diseño, sino que obliga a tomar decisiones precisas desde el inicio.
El proyecto resuelve ese desafío con una idea simple y potente: dos volúmenes similares que se enfrentan y se conectan a través de un espacio intermedio — estacionamiento, refugio contra la lluvia y quincho. Dos casas independientes con una relación espacial clara.
Construir en condiciones complejas no se trata de imponer soluciones.
Se trata de entender el lugar y trabajar con él.
El terreno no solo condiciona el diseño.
Obliga a tomar buenas
decisiones desde el inicio.
Suelo completamente húmedo, presencia de napas aflorando agua y muy baja entrada de luz natural. Frente a esto, el proyecto trabaja desde el equilibrio: se despejan sectores para generar entradas de luz, se abren vistas controladas hacia el entorno y se conserva la mayor cantidad de vegetación posible.
La intervención busca impactar lo mínimo necesario, permitiendo que la arquitectura se inserte en el lugar sin alterarlo radicalmente.
La primera impresión ya tiene historia.
Las clientas seleccionaron directamente las maderas a través de Decolonial. Grandes partidas de madera nativa reciclada integradas en revestimientos, elementos estructurales visibles y terminaciones interiores.
La combinación entre materiales industriales — acero y hormigón — y madera reciclada permite equilibrar resistencia, calidez e identidad. No hay material de segunda en esta casa. Hay material con historia.
"El respaldo de la cama
fue alguna vez una puerta.
Sigue siendo madera.
Sigue siendo tiempo."
Vigas sin cepillar · Madera nativa reciclada
Shiplap blanco · Madera rescatada
Tronco sin cepillar · Soporte y carácter